Julio 28, 2007...4:28 pm

La cuenta al revés

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         Vamos a empezar por el final, sí, porque en realidad yo lo que pretendía hacer cuando inicie este blog era esto. Nada que ver con cosas trascendentes. Y como hoy tengo el corazón contento aunque esté hasta los (…) de la obra de enfrente y el  ruido del martillo neumático no me deje dormir la siesta, y por ello halla ido a parar aquí, entre la vorágine de videos que pululan por ahí. inevitable penitencia.

Después de ver este video se me antoja música celestial los martillazos que de allí provienen. Incluso he estado a punto de bajar y pedirles un ladrillo para lanzárselo a la cabeza a la tigresa esta.

No entiendo esta música que me parece tan Kitsch  o tan friki como se dice ahora, será que desconozco la cultura de otros países y sus predilecciones musicales. Claro que este señor si entiende de lo nuestro por eso le ha puesto letra al himno de España. Que horror.

Tanto despropósito me ha dado sed y me he puesto un limón con hielo con muchas burbujitas, a este paso con este calor seguro que caerán más de 40 limones. Cuando he llegado a los videos de Florecilla, la famosa Silvi le he tenido que echar un “lingotazo” de Vodka, a ver si así, anestesiado, podía proseguir con esta cuenta al revés y no empezar a maullar como los gatos de Rossini. Claro que todo ha sido infructuoso, pues he comprendido que tarde o temprano el trauma te dejar secuelas o te da por recitar a Bach o bailar como las pastilleras estas o lo que es mucho peor como este tierno, sensible, impresionante portento del baile de los amigos de Cantabria.

Sí, ese. El de la chaqueta azul con las solapas amarillas. ¡My Good, déjame como estoy!.

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