“Cada vez que me preguntan que quiero ser de mayor todo se complica. Según los mayores hay que hacerse adulto para comprenderlo todo. Pero yo miro a la gente en la calle y no veo que sean felices. Solo nosotros, solo los niños disfrutamos de la vida”.
Acabo de ver 15 Días de Rodrigo Cortés y me ha entrado una especie de psicosis mezclada con unas terribles ganas de despertar a los imbeciles que no reparan en las desdichas que el dinero trae consigo. He visto varios cortos de Rodrigo Cortes que no conocía, como este de los 150 metros de Callao, una chorrada monumental pero divertida o Dirt Devil mucho más confeccionado y que se acerca más a la temática de su película Concursante, un ritmo vertiginoso a través del montaje, una factura visual muy pulida, una de esas narraciones apoyadas en la voz en off donde forma y contenido se llegan a confundir, pero sobre todo, un cierto interés por revelar los absurdos del sistema.
Por eso a partir de ahora mi estrategia será involucrarme lo menos posible con las desdichas del mercado. Si no necesito nada no compraré nada; si no compro nada no tengo por qué trabajar por dinero; si no trabajo me jubilaré ya mismo y viviré la vida como siempre he querido: mirándome un pie. Y es que yo miro a la gente en la calle y no veo que sean felices. Solo los niños disfrutamos de la vida y a los imbeciles no hay manera de despertarlos
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