Mayo 6, 2008...5:49 pm

Amelie versus Carolina

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      Hace un año descubrí por azar a Mi Vecina Martier y enseguida recordé aquel programa de radio que hace años, escuchaba por las noches ocasionalmente. Era un programa que me ayudaba a conciliar el sueño en aquellas ocasiones en que todo parecía no tener salida y los recuerdos te asaltaban o acosaban, te derribaban o te inmovilizaban sobre el suelo como enmascarados de seres enemigos. Esas veces en que el porvenir se hacía lento y la nostalgia espesa. Encontraba en aquel programa cierta paz con aquella voz femenina que susurraba en la oscuridad de mis madrugadas como en tantas otras madrugadas de gentes desconocidas y necesitadas de una voz cálida, intima y relajante.

 

         Como suele suceder, yo me empeñaba en ponerle rostro a aquella voz candente y sigilosa, y pesaba que alguien que relataba esas cosas con esa cadencia y armonía no podía ser feo, ni exterior ni interiormente. Mi vecina Martier, Carolina, parte con cierta ventaja, porque a parte de parecerse a Amelie en aquella preciosa película, hace honor a su voz con su apariencia.

 

Se dice y es verdad (y sería verdad) que es la vida un vaivén entre el recuerdo y la esperanza, y que cuando pesa más el primero la soledad nos rinde. El recuerdo hace poca compañía sino se le comparte, si no es un trampolín o una pértiga que ayude a saltar más.

 

        Carolina ya a saltado a compartir sus Notas Mentales en la blogosfera. Yo la auguro un futuro prometedor y espero escucharla dentro de unos años en cualquier emisora de radio importante, acompañando las noches de miles de personas. Aunque pensandolo bien, esto ya está sucediendo.

 

 

Pasa la vida: Mi Vecina Martier

Mi Vecina Martier: YouTube

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