Junio 5, 2008...6:01 am

Allanamiento de morada

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      Pasé como haciéndome el despistado. Llevaba la cámara colgando.

 

Fue un día en Zaragoza. Pensaba capturar ese beso, pero como siempre pasa, me dio un extremado retraimiento. Uno va por la calle y ve a una pareja besándose y tiende a disimular a mirar a otro lado, como si al mirarlos, estuviéramos cometiendo un allanamiento de morada, que dicen en las películas de policías y ladrones. Mirar descaradamente a quien se besa, es un sacrilegio que debería ser catalogado en el código penal como punible de un acto delictivo.

 

             Y allí estaba yo, como un delincuente que fuese a robar algo ajeno. (Que tonterias digo, siempre se roba algo ajeno). Pero esa sensación de ser un intruso, fisgón, inoportuno, indiscreto, es algo que llevo muy mal y más cuando se trata de apresar emociones, de secuestrar sentimientos, de arrebatar o apropiarse de intimidades que no son las nuestras, pero que son tan cercanas, tan próximas, tan reconocibles.

 

 

( Kiss Me Much) — Lisa Ono

 

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