Bien. Estoy alargando el Viernes aunque sea Sábado. Ya lo dije ayer. Puedo hacer que el fin de semana comience cuando yo quiera.
Es una de las ventajas de no trabajar el Lunes u otra tontería monumental. Pero no voy a dejar que mi vida se convierta en un mal sonante diptongo por confundir un día con otro a conciencia. Hoy es Viernes, es Viernes todo el día porque se me ha antojado o porque me empeño continuamente en hacer que mis días sean lo que yo quiera. Ya sé; todo esto no es más que una brabucanada si tengo que asumir que mi vida se somete a los designios soberanos de mi trabajo.
Pero yo soy el emperador, el soberano absoluto, el gran señor, mi Senescal, que es una palabra que he descubierto hoy de la que voy a alardear cada vez que alguien me pregunte que tal me va. Por eso estoy dispuesto a decir que soy el santo padre, el sumo pontífice de mi religión, que no es otra que ese lugar de exterminio mental de mi iglesia diaria. Mi trabajo alienante. Yo, mi diligente y sumiso cardenal camarlengo encargado de administrar los bienes vaticanos, es decir, mis raquíticos momentos de expansión fuera de ese campo de concentración. Hoy es Viernes para todo el día y he dejado ser por unos momentos siervo y fámulo de una comunidad de fantasmas que aunque nadie los vea pueblan cualquier rincón en el día a día de cada cual.
En fin, me voy con la música a otra parte. Llevo a Weekend players en el coche, hoy me escapo, estoy escapando, ya me he escapado.
2 comentarios
Junio 15, 2008 a las 9:45 pm
yo tambien decidi escaparme y no saber nada de nada , mas bien estar a solas conmigo , compensa muchas veces , gracias por tus escritos,
Junio 16, 2008 a las 9:25 am
Gracias a ti por pasar por aquí.