Octubre 11, 2008...6:17 pm

¿Cual es el más grave delito, atracar un banco o fundarlo?

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         Paradojas del estado de bienestar, del tan idolatrado capitalismo me llevan a hablar de estas cosas en este espacio en el que lo tenía vedado a modo propio. Pero es que hay cosas que me sacan de mis casillas.

 

              Dicen que la crisis económica la padecemos todos, que el capitalismo está malito y hay que ponerle cataplasmas para que mejore de su enfermedad. Después de aquel comunismo de La Unión Soviética dirigidos por una banda de arrogantes personajes que despreciaban a la población y que constituían una banda de privilegiados, con alto bienestar rodeados de una inmensa masa de necesitados, ahora le toca el turno a Estados Unidos que se ha puesto en evidencia creando otro escenario no menos odioso, donde los poderosos han manejado (como siempre, pero ahora con un elevado desparpajo) los intereses de los ciudadanos como si fueran propios, mientras se enriquecían y se fijaban a ellos mismos fuertes indemnizaciones o contratos blindados.

 

             Millones de norteamericanos se ven obligados a entregar sus viviendas por no poder pagar las “hipotecas basura” mientras que los responsables de la macroestafa se retiran (temporalmente) con cantidades fabulosas por abandonar los puestos.

 

Es el gran robo, pero los ladrones visten de etiqueta.

 

          La pregunta que se hacía Bertolt Brecht, que parecía exagerada, adquiere una legitimidad alarmante después de todo lo que está ocurriendo: “¿Cuál es el más grave delito, atracar un banco o fundarlo?”.

 

Y mientras los gobiernos no han cumplido su misión de vigilar la marcha de las entidades financieras y acuden como gatos sumisos a arreglar el desaguisado, acuerdan sostener la economía de los tramposos a la manera soviética. Paradojas del estado de bienestar.

 

                  Es el sueño del más osado ladrón: manejar miles de millones sin que el estado ni los tribunales puedan rendirle cuentas. Se concibe el poder como una unidad dictatorial con inmunidad e impunidad, es decir, a la manera soviética. Lo más grave de todo lo que está sucediendo, es que los afectados por tanta irresponsabilidad y estafa se ven obligados a aceptar que con el dinero de sus impuestos se auxilie a los ladrones de sus escasas propiedades.

 

Es el rizar el rizo del tan idolatrado capitalismo: “Me enriquezco con decisiones irresponsables que ponen en riesgo el dinero de los demás y lo solucionamos aportando dinero de los perjudicados para salvar a los responsables de la estafa”. Totalmente indignante y vomitivo.

 

 

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