Ese temor a que la persona amada mude su sentir. El amor quiere siempre para sí, no comparte, puede ser una forma de avaricia, posee con exclusión de los demás. Sí, pero hasta un cierto, (o peor, un incierto) punto, sobrepasado. Pasado el cual, se esta ya a la deriva.
Ya no hay razones, ya no hay porqués, ya no hay fundamentos. Me sorprende que alguien aconseje a un celoso diciendo que no tiene motivos para serlo. Naturalmente que no: Los celos son así; cuando hay motivos ya se llaman cuernos.
(Sabia yo que se me olvidaba algo: Tengo una teoría, quizá equivocada por supuesto, pero creo que todo aquel que es celoso tiene una gran imaginación, una imaginación desbordada, y por tanto, la capacidad para ver fantasmas donde no los hay. Solo necesita una excusa para enlazar.)