
Escribo a altas horas de la madrugada, despues de haber visto dos peliculas, una en blanco y negro y otra en color. Como si el argumento fuera lo de menos. En la calle un silencio casi sepulcral y el farol de siempre destelleando en esa esquina.
Un farol solitario que dura toda la noche como un duque, como un grande, como un noble de los de antes. Un farol solitario que me espera es como un alma en pena, un astro sin galaxia, una inmanente punta de la noche o una mujer que fuma en una esquina. El farol solitario de ahí fuera espera en paz que se lo lleve el alba, no se va ni se apaga hasta muy tarde, es un emperador con el relevo, pero se va despacio ya sin sueño.
El farol solitario soy yo mismo esperandome triste, llevadizo, venido de una fiesta que no había, con el ingenio vivo hasta muy tarde; que sepan que no duermo, ni me canso. Mi alma es un farol, conciencia y mariposa de una noche.